12 de marzo de 2026
Vitamina D en Colombia: sol tropical y, aun así, déficit
Vivir cerca del ecuador no garantiza niveles adecuados de 25-hidroxivitamina D. Oficina, contaminantes, piel y protector solar cambian la ecuación.
Equipo editorial Evergreen Naturals
La vitamina D ayuda a absorber el calcio, mantiene huesos y músculos, y participa en la respuesta inmune. La Oficina de Suplementos Dietéticos de los NIH lo resume con claridad: el cuerpo la produce cuando la piel desnuda recibe sol, pero nubes, smog, edad y tono de piel reducen esa síntesis. En Bogotá, a 2.600 metros, hay radiación intensa y, al mismo tiempo, jornadas enteras bajo techo.
Las ingestas de referencia de los NIH para adultos de 19 a 70 años son 15 mcg (600 UI) al día, y 20 mcg (800 UI) a partir de los 71. El límite superior para adultos es 100 mcg (4000 UI), salvo indicación clínica por déficit documentado. Superar de forma crónica ese umbral con suplementos puede provocar hipercalcemia, náuseas y daño renal. Nunca se alcanza toxicidad por el sol: la piel autorregula la producción.
Los pescados grasos, la yema de huevo y los alimentos fortificados aportan algo de vitamina D; en la dieta colombiana no siempre alcanzan. Un análisis de 25-hidroxivitamina D es la única forma de saber si hay insuficiencia. Los NIH consideran suficientes valores de 50 nmol/L (20 ng/mL) o más para la mayoría de las personas, y demasiado bajos por debajo de 30 nmol/L (12 ng/mL).
La vitamina D3 (colecalciferol) suele elevar más y por más tiempo la concentración sérica que la D2. Como es liposoluble, se absorbe mejor con una comida que contenga grasa. La combinación con K2 es común en el mercado; no sustituye el criterio médico si hay anticoagulantes.
En Colombia, un suplemento dietario no es un medicamento. El Decreto 3249 de 2006, vigilado por el INVIMA, exige registro sanitario y prohíbe presentarlo como cura. Si se suplementa, hágalo sobre hábitos —sol razonable, dieta, control clínico— no en lugar de ellos.